
Un método que nace de ver siniestros mal resueltos
FIXOREX se dedica a los daños por incendio desde hace más de dos décadas, y el método que aplicamos hoy no salió de un manual: salió de entrar en inmuebles que ya habían sido «limpiados» por alguien y encontrar el mismo cuadro una y otra vez. Paredes con la mancha incrustada porque se frotó un hollín graso en húmedo. Olor que volvía a las tres semanas porque se había perfumado en lugar de tratar el origen.
Aparatos electrónicos que fallaban meses después sin que nadie los hubiera relacionado con el fuego, cuando ya no había expediente abierto al que imputarlos. Falsos techos que escondían un aislamiento empapado y que acabaron en moho. Todos esos casos tienen algo en común: alguien empezó a limpiar antes de que nadie hubiera medido nada.
Nuestra respuesta fue invertir el orden. Contener, diagnosticar, documentar y solo entonces intervenir. Eso implica dedicar las primeras horas a algo que no se ve —clasificar el depósito, comprobar el pH, revisar equipos, levantar un mapa de daño— y explicar al cliente por qué todavía no estamos fregando. Implica también asumir la parte incómoda del oficio: decir qué no se recupera.
Preferimos entregar un informe con una lista honesta de pérdidas, correctamente fotografiada y justificada, que vender una recuperación total que después no se sostiene. En un siniestro cubierto por una póliza, además, esa honestidad tiene un valor práctico: lo que está documentado se puede reclamar y lo que no consta, sencillamente, no existe.
En Badalona esa forma de trabajar encaja especialmente bien con dos realidades locales. La primera es el parque de vivienda: fincas antiguas de casco y grandes bloques de los años sesenta y setenta, con patios y escaleras que reparten los humos entre viviendas que no han ardido y que nadie perita si no se insiste.
La segunda es el peso industrial de Les Guixeres, Montigalà y Bonavista, donde un incendio pone en juego maquinaria, cuadros de maniobra y existencias, y donde un informe de alcance bien hecho decide cuánto tarda una empresa en volver a producir. A eso se suma el aire de mar, que convierte cada litro de agua de extinción mal secado en un problema de humedad a medio plazo.
Trabajamos con equipo propio y con protocolo escrito, no con personal eventual contratado por siniestro. Quien hace el diagnóstico es quien firma el informe y quien está presente en la entrega, porque la peritación del daño no se delega: exige haber visto muchos incendios y saber qué preguntas hacer. Nuestros técnicos van con equipos de protección adecuados al tipo de residuo, con instrumentación para medir acidez y humedad, y con la instrucción expresa de no limpiar nada hasta que el mapa de daño esté cerrado.
Cuando el siniestro implica maquinaria, electrónica o instalaciones, incorporamos la revisión técnica de esos equipos al alcance en lugar de dejarla en manos del cliente. Puedes ver el detalle de nuestros servicios, consultar las preguntas frecuentes o contarnos tu caso.
Nuestra manera de entender un siniestro por fuego
Entendemos un incendio como un problema técnico con una dimensión humana muy fuerte: alguien acaba de perder parte de su casa o de su negocio y necesita, más que consuelo, información fiable. Nuestra función es dársela pronto y por escrito, y después ejecutar la recuperación con el mismo rigor con el que se diagnosticó.
Misión
Conseguir que quien sufre un incendio en Badalona sepa, desde el primer día y por escrito, qué le ha pasado a su inmueble: qué está manchado, qué está atacado, qué está perdido y qué se puede devolver a su estado anterior con garantías.
Visión
Que la peritación técnica del daño deje de ser un extra y pase a ser el punto de partida normal de cualquier limpieza post incendio, en lugar de la carrera por empezar a frotar cuanto antes.
Cuatro principios que no negociamos
Nos movemos con cuatro principios: rigor para medir antes de actuar, honestidad para decir qué no se recupera, trazabilidad para que todo el siniestro quede documentado y prudencia para no devolver un inmueble solo porque parezca limpio. Son incómodos a veces, pero son los que sostienen el resultado.
Rigor
Clasificar el depósito y medir antes de aplicar nada, siempre, aunque cueste explicarlo.
Honestidad
Decir qué no se recupera y documentarlo, en vez de prometer una restauración total imposible.
Trazabilidad
Informe inicial, parte de proceso y acta final: todo el siniestro queda por escrito.
Prudencia
No devolvemos un inmueble por su aspecto, sino cuando el aire y el olor residual lo permiten.
Lo que dejamos por escrito
Nos comprometemos a tres cosas concretas y verificables: que recibas un alcance documentado y utilizable ante tu aseguradora, que sepas qué método se ha aplicado en cada superficie y por qué, y que la entrega se haga con el aire y el olor residual comprobados, no a ojo.
Alcance documentado
Recibes un informe con fotografías, descripción y relación de pérdidas, apto para tu aseguradora.
Método justificado
Explicamos por escrito qué producto y qué técnica se ha usado en cada superficie y por qué.
Entrega verificada
No cerramos por aspecto: comprobamos olor residual y calidad del aire antes de firmar el acta.
Experiencia, garantías y acreditaciones
Más de 20 años de experiencia
Otras preguntas frecuentes
¿Qué es la corrosión por humos y por qué aparece semanas después?
Los humos de un incendio depositan sales ácidas sobre cualquier superficie metálica: contactos de un cuadro eléctrico, pistas de una placa electrónica, herrajes, husillos de una máquina. Esos depósitos son higroscópicos, es decir, captan humedad del ambiente, y en presencia de agua empiezan a atacar el metal. El aparato funciona el primer día y falla a las dos o tres semanas. Por eso lo revisamos, lo neutralizamos y, sobre todo, lo dejamos advertido por escrito en el informe: si no consta, después nadie lo relaciona con el siniestro.
¿Qué pasa con el agua que usaron los bomberos?
Es la mitad del problema que casi nadie perita. El agua de extinción se filtra en falsos techos, tabiques de cartón yeso, aislamientos y suelos técnicos, y allí no se seca sola. En una ciudad costera como Badalona, con humedad ambiental alta durante buena parte del año, la evaporación natural es lenta y el moho puede empezar a colonizar en pocos días. Por eso el secado forzado con control de humedad relativa forma parte del servicio y no es un extra opcional.
¿También trabajáis en naves industriales?
Sí, y es una parte importante de lo que hacemos en Badalona por la presencia de los polígonos de Les Guixeres, Montigalà y Bonavista. Un incendio en una nave añade variables que en una vivienda no existen: cubiertas de gran superficie, estructura metálica, cuadros de maniobra, existencias que hay que clasificar entre vendibles y no vendibles, y una urgencia económica evidente porque cada día parado cuesta dinero. Peritamos el conjunto y priorizamos por criticidad de la actividad.
Un siniestro documentado se defiende mejor ante el perito
936 940 451